Miércoles, 18 Julio, 2018

Sonidos misteriosos y enfermedades siniestras como herramientas políticas — NYTimes

Marco Rubio durante un discurso Marco Rubio durante un discurso
Eleena Tovar | 12 Octubre, 2017, 22:35

Embajada de los Estados Unidos en Cuba. Es sólo el último ejemplo de la forma en que el señor Trump ha tratado de aprovechar amenazas vagas y no especificadas para inspirar miedo y avanzar en su agenda política.

Desde entonces, gran parte de la cobertura informativa del incidente se ha convertido en una discusión de cuestiones técnicas sobre el armamento sónico. Algunos artículos citan a los expertos que son escépticos, por decirlo suavemente, pero la mayoría de la prensa estadounidense ha aceptado e incluso reiterado la explicación del Departamento de Estado sin profundizar en las incoherencias que tiene.

El Departamento de Estado ha insistido en que desconoce "qué o quién" provocó esos incidentes, un tema que está investigando el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

"En cuanto el Departamento de Estado se dio cuenta de que había un patrón (que unía todos los incidentes), reaccionó extremadamente bien", aclaró la portavoz de la diplomacia estadounidense, Heather Nauert durante una conferencia de prensa. La prensa continúa amplificando la historia y la administración de Trump ha mantenido su narrativa, inclusive emitiendo una Alerta de Viaje hacia Cuba que se basa en los "ataques específicos" que tuvieron como objetivo a los empleados de la embajada.

La explicación del Departamento de Estado -el sonido se utilizó para hace daño la gente- está perfectamente adaptada para asustar a los ciudadanos norteamericanos. El Sr. Trump, como candidato y presidente, ha sabido explotar continuamente el temor a amenazas vagamente definidas como justificación a políticas y políticos.

Esto no quiere decir que no haya existido ataque alguno -es posible que hayan estado expuestos a algún elemento químico, por ejemplo. Sin embargo, no sólo es desconocida su causa (si hay alguna), sino que no se ha probado o mostrado evidencia alguna sobre un ataque deliberado.

El sonido, a pesar de ser un material físico, a menudo se describe como intangible, simplemente porque no lo vemos. Aunque el sonido sea medible, tendemos a experimentarlo como espectral, como algo más allá de nuestra comprensión racional. Es, por lo tanto, el soporte perfecto para un enemigo astuto de estilo Guerra Fría, que seguramente está por ahí, haciendo algo, aunque nunca podamos saberlo.

El Sr. Trump explota las ideas de las personas sobre el sonido en un modo similar al que explota la enfermedad, para significar una amenaza oculta e incomprensible a la nación. Trump también ha recurrido a la enfermedad en políticos -y de esa manera muestra a sus oponentes como débiles, enfermos y neuróticos. Pero no ha dudado en abrazar este enfoque. Ciertamente, dichas insinuaciones fueron más poderosas precisamente cuando nada se había revelado y cuando los rumores llenaban el vacío. Trump no inventó la historia de los ataques (evidentemente algo sucedió en la embajada), pero sí se ha aferrado a los vagos elementos para así encender las alarmas lo suficientemente desconcertantes para que se apoye cualquier medida que él desee tomar en represalia.

Este patrón de sugerir que Estados Unidos está amenazado por peligros indeterminados - enfermedades secretas, sonidos misteriosos - crea una atmósfera política casi fétida en sus efectos. No obstante, el patrón hasta ahora se ajusta muy bien a las estrategias de Trump: Divulgar una historia de terror fantasmagórica y utilizarla para justificar un cambio de política.