Miércoles, 17 Enero, 2018

Jesús da sentido pleno a nuestras vidas — Papa Francisco

Solo el encuentro con Dios puede dar sentido pleno a la vida destaca el Papa Llama el papa Francisco a acoger, conocer y reconocer a los migrantes
Eleena Tovar | 14 Enero, 2018, 18:25

Al mismo tiempo, Francisco señaló que de ahora en adelante y por motivos pastorales, la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado se celebrará cada segundo domingo de septiembre, por lo cual la del año próximo será, precisamente, el 8 de septiembre de 2019. Para las comunidades locales -dijo- significa abrirse a la riqueza de la diversidad sin prejuicios, comprender la potencialidad y las esperanzas de los que llegan, así como sus vulnerabilidades y temores.

“Este verdadero encuentro con Cristo es fuente de salvación, una salvación que debe ser anunciada y llevada a todos, como nos muestra el apóstol Andrés”.

Para Jorge Bergoglio, originario de una familia de inmigrantes italianos en Argentina, "renunciamos a menudo al encuentro con el otro y levantamos barreras para defendernos".

Desde el inicio de su pontificado en marzo de 2013, el Papa intensificó sus posiciones a favor de la acogida de los refugiados e migrantes. A veces, evidencia, "las comunidades locales temen que los recién llegados perturben el orden establecido, "roben" algo que se ha construido con tanto esfuerzo".

"Los recién llegados también tienen miedos: temen la confrontación, ser juzgados, la discriminación, el fracaso". Estos miedos "están basados en dudas que son totalmente comprensibles desde un punto de vista humano".

El Papa, además, agregó que "tener dudas y miedos no es un pecado". El pecado es dejar que esos miedos determinen nuestras respuestas, condicionen nuestras elecciones, comprometan el respeto y la generosidad, alimenten el odio y el rechazo. 'El pecado es renunciar al encuentro con el otro, al encuentro con el diferente, al encuentro con el prójimo, de que de hecho, es una ocasión privilegiada de encontrarse con el Señor', subrayó Francisco en la conmemoración de la jornada anual instituida por la iglesia católica en 1914 por el papa Benedicto XIV. Es una oración recíproca: "migrantes y refugiados rezan por las comunidades locales, y las comunidades locales rezan por los que acaban de llegar y por los migrantes que llevan más tiempo residiendo en el país".

Finalmente encomiendo "a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María las esperanzas de todos los migrantes y refugiados del mundo, y las aspiraciones de las comunidades que los acogen, para que, conforme con el supremo mandamiento divino de la caridad y el amor al prójimo, todos podamos aprender a amar al otro, al extranjero, como nos amamos a nosotros mismos".