Lunes, 15 Octubre, 2018

Los 10 niños rescatados en California eran torturados por "un monstruo"

El infierno que se vivía en una casa 10 niños vivían en una casa llena de excremento y torturas por parte de sus padres
Eleena Tovar | 16 May, 2018, 07:53

Según undicó " el agente policial Greg Hurlbut, los niños parecen estar mejorando".

La vicefiscal del distrito de Solano, Sharon Henry, dijo que estaba "horrorizada" por las declaraciones de los niños y que la tortura se llevó a cabo en la casa "con fines sádicos".

"Los oficiales encontraron condiciones de vida horripilantes, como basura y comida en mal estado en el suelo, heces de animales y humanos y una gran cantidad de escombros que hacen que las áreas de la casa sean intransitables", dijo.

Un hecho espeluznante, grotesco y asqueroso tuvo lugar en una casa de California tras el arresto de una mujer y su esposo por mantener a sus 10 hijos en un estado de insalubridad alarmante, que medios han calificado como un "infierno de heces y torturas", reseña el portal AP.

La madre fue identificada como Ina Rogers, que con solo 30 años ya es madre de 10 menores que van desde los 4 meses a los 11 años.

Rogers informó a la Policía que estaba asombrada de que los cargos más graves hayan sido imputados a su esposo, ya que él no era el responsable de la disciplina de la familia, recalcando, "No hay huesos rotos, no hay cicatrices importantes, nada". Tras pagar una fianza de 10 mil dólares fue liberada el pasado 9 de abril.

Rogers justificó el estado de la casa cuando los agentes llegaron al hogar a la desesperación que sufrió al ver que su hijo había desaparecido.

Los funcionarios de protección infantil hicieron una visita previa a la casa hace varios años, dijo Rogers.

Durante el recorrido, la casa de cuatro dormitorios en Fairfield, a 46 millas (74 kilómetros) al noreste de San Francisco, estaba desordenada con paredes raspadas y heces de animales en el baño.

La madre de los diez infantes manifestó que los niños dormían en una habitación porque estaban cerca; los catres fueron almacenados en un armario del dormitorio. El resto de los cuartos los usaban como salón de juego, dormitorio y una sala de meditación.

La madre acusada dijo que ella trabaja por las noches como técnico de EKG en una compañía de monitoreo cardiaco y que su esposo es un tatuador. Ella no dijo por qué.

"Quiero a mis hijos. y mi marido también", afirmó Rogers.

La casa de Rogers y Allen en Fairfield. Allen dijo que está alejada de su hijo y que ha mantenido a su familia lejos de los niños."Somos una familia cristiana y Jonathan no se crió de esa manera", dijo. Por otro lado, las víctimas fueron trasladadas a un albergue infantil.

Los padres saludaban al salir de la entrada, pero nunca vio a los niños en el patio ni los escuchó tocar en el patio trasero.

El padre, aunque se declaró inocente, permanecerá detenido con una fianza fijada en USD 5 millones, y con la expectativa de ser acusado de nuevos cargos.

La impactante historia de los Turpin se vuelve a repetir en California.