Miércoles, 21 Noviembre, 2018

Trump se burla de candidatos republicanos perdedores por evitarlo durante su campaña

Golpe a Trump en una elección clave: los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes Republicanos conservan el Senado y demócratas ganan la Cámara de Representantes en Estados Unidos
Eleena Tovar | 10 Noviembre, 2018, 21:51

En el Senado, compuesto por 100 representantes, 35 escaños estaban en juego y los republicanos acrecentaron su ventaja a 53, desde una mayoría de 51 que tenían antes de las elecciones.

"El día de hoy va más allá de demócratas y republicanos, se trata de restaurar los resguardos y equilibrios constitucionales a la administración de Trump", comentó Pelosi a sus partidarios en una celebración de los resultados electorales.

Algunos aspectos generales pueden ayudarnos a analizar qué consecuencias puede tener esta elección para los dos años que restan de la presidencia de Donald Trump.

De acuerdo con Nicole Austin-Hillery, directora ejecutiva del programa para Estados Unidos del grupo civil Human Rights Watch (HRW), el resultado de la elección muestra que los votantes esperan más equilibrios en el gobierno estadunidense. Ahora comenzarán los movimientos en busca del candidato con más posibilidades de ganar a Trump en las urnas en 2020.

Sobre el secretario del Interior Ryan Zinke, quien está siendo investigado por acusaciones de conducta impropia, Trump dijo que "quiero investigar todo lo que se ha dicho sobre el tema". En Texas, un bastión republicano en las últimas cinco décadas, el senador Ted Cruz revalidó su reelección frente al demócrata Beto O'Rourke por tan solo dos puntos porcentuales: los resultados más cerrados registrados en ese estado desde 1978, con el agravante de que, a diferencia de aquel año, ahora este estado cuenta con una composición sociodemográfica que, si bien movilizada, podría terminar con la hegemonía de los republicanos.

Desde su campaña, Trump prometió que eliminaría el Obamacare, pero al llegar al poder nunca pudo concertarlo gracias a la dura resistencia demócrata que usó el sistema de salud como su bandera principal.

La elección de un buen número de latinos, afroamericanos, dos nativoamericanas y dos musulmanas para el Congreso y la del primer gobernador abiertamente homosexual confirmó en las elecciones del pasado martes que representar la diversidad ya no es un lastre en la política estadounidense. Pelosi, de 78 años, no recogió el guante, pero el martes, cuando festejó la recuperación de la Cámara de Representantes, ya había prometido que su objetivo no sería iniciar un juicio político contra el presidente.

Por su parte, los republicanos se han ligado irremediablemente en esta campaña al estilo de Trump, que ha dominado la contienda con su discurso alarmista sobre inmigración y con mentiras sobre la caravana de centroamericanos y los planes de los demócratas. Con tres carreras todavía sin decidir a primera hora del miércoles, los conservadores tendrían la oportunidad de ampliar su ventaja con posibles victorias en Florida, Arizona y Montana.

"Reconoció que un líder debe llamar al bipartidismo", tuiteó Drew Hammill, de la oficina de Pelosi. Eso incluye el tema migratorio.

"Sin duda vamos a intentar ayudar al presidente a lograr lo que le gustaría hacer con el muro y la seguridad de la frontera", dijo McConnell a los periodistas en el Capitolio. Este fallo podría ser presentado por los demócratas como un triunfo de su partido.

Un proyecto de reforma apoyado por el presidente se había hundido en la Cámara de Representantes en junio, en medio del escándalo de separación de familias. Para los republicanos era muy tibia con el problema de migración, por lo que exigieron medidas más severas.

Y hasta ahí llegó.

Hasta aquí, hemos descrito lo que resulta factual y evidente de una lectura rápida y superficial de lo acontecido en las elecciones de este pasado 6 de noviembre.

Durante semanas, los republicanos sostuvieron un voto crítico en el Senado sobre dos nominaciones clave, incluida la elección del secretario de Estado para asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno de Obama, y acusaron al gobierno de apoyar a un político con estrechos vínculos con el presidente izquierdista de Venezuela, Hugo Chávez.