Viernes, 14 Diciembre, 2018

"Señor, ¡Enséñanos a rezar!" — Francisco

El Papa: “El primer paso para rezar es ser humildes” Francisco inicia un ciclo de catequesis sobre el Padre Nuestro
Eleena Tovar | 06 Diciembre, 2018, 14:50

11,1). Ellos veían que Jesús rezaba y tenían ganas de aprender a rezar: "Señor, enséñanos a rezar". Jesús se convirtió así en maestro de oración para ellos, como quiere serlo también para nosotros".

"¡El primer paso para rezar es ser humilde!".

Finalizada su serie de catequesis de los miércoles sobre los Diez Mandamientos, el Papa empieza una nueva serie dedicada a la oración, y más en concreto al Padrenuestro. "E ir más allá y orar mejor, pero pedírselo al Señor".

En la catequesis, el Papa recuerda el Evangelio de san Marcos que "narra una jornada de Jesús, en la que pasó todo el día predicando y curando enfermos, sin embargo, la noche la dedicó a la oración", expresó. Hagámoslo en este tiempo de Adviento y él ciertamente no dejará que nuestra invocación caiga en el vacío.

El Papa inició un ciclo de catequesis sobre el "Padre Nuestro" explicando lo importante que era la oración para Cristo: "Para Él, la oración era entrar en la intimidad con el Padre, que lo sostenía en su misión, como sucedió en Getsemaní, donde recibió la fuerza para emprender el camino de la cruz".

"Jesús rezaba como cualquier hombre, pero su modo de hacerlo estaba envuelto en el misterio". Las últimas palabras de Jesús, antes de expirar en la cruz, son palabras de los salmos, es decir de la oración, de la oración de los judíos: rezaba con las oraciones que su madre le había enseñado.

"Por eso, al comenzar este ciclo de catequesis sobre la oración de Jesús, lo más hermoso y justo que todos tenemos que hacer es repetir la invocación de los discípulos: "¡Maestro, enséñanos a rezar!".

El Papa: “El primer paso para rezar es ser humildes”

"Y Jesús no se niega -concluyó el papa-, no es celoso de su intimidad con el Padre, sino que vino precisamente para introducirnos en esta relación". La oración del hombre, este anhelo que nace de forma tan natural de su alma, es quizás uno de los misterios más densos del universo. Y ni siquiera sabemos si las oraciones que dirigimos a Dios sean en realidad aquellas que Él quiere escuchar.

Citando la parábola del publicano y el fariseo, Francisco alertó sobre las oraciones “inoportunas”, que no son recibidas por Dios. "Solo este último regresa a casa del templo justificado", constató.

Luego sin hojas en la mano, dijo al publico: "El fariseo era orgulloso y le gustaba que la gente lo viera rezar y fingía que rezaba y su corazón era frío". "Si bien experimentaba la urgencia de predicar y de salir al encuentro de la multitud, buscaba momentos de soledad para rezar".

Jesús era un predicador itinerante. Pero esa multitud es todavía pequeña en comparación con muchas otras multitudes que se reunirán alrededor del profeta de Nazaret; a veces se trata de reuniones oceánicas, y Jesús está en el centro de todo, el esperado por el pueblo, el resultado de la esperanza de Israel.

En una parte improvisada del discurso, Francisco afirmó que "es un peligro de los líderes apegarse demasiado a la gente, no tomar distancia".

Y, sin embargo, Él se desvincula; no termina siendo rehén de las expectativas de quienes lo han elegido como líder. Y recordó las palabras del Maestro: "porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado". Desde la primera noche de Cafarnaúm, demuestra ser un Mesías original. El Papa describe a Jesús que busca a la gente, viaja por varios lugares para buscar a las personas, pues "no es la gente que lo busca, sino es, sobre todo, Él a buscar a los otros". Y ¿por qué? Porque Jesús – dijo el Papa – “no debe echar raíces, sino seguir siendo continuamente un peregrino por los caminos de Galilea. Y también peregrino hacia el Padre, es decir: rezando. En camino de oración.