Jueves, 25 Abril, 2019

Murió Bibi Andersson, una de las musas de Ingmar Bergman

Muere a los 83 años la actriz sueca Bibi Andersson, musa de Ingmar Bergman Muere la actriz sueca Bibi Andersson, musa de Ingmar Bergman
Tobias Pedroso | 15 Abril, 2019, 04:52

La actriz sueca Bibi Andersson, una de las musas de Ingmar Bergman, murió el domingo a los 83 años, según ha informado su hija, Jenny Grede Dahlstrand, a la agencia AFP.

Andersson protagonizó varios clásicos de Bergman como "El séptimo sello" (1957), "Fresas salvajes" (1957) y "Persona" (1966).

Jan Holmberg, directora general de la Fundación Ingmar Bergman, subrayó que, aunque Andersson llegó a estar muy vinculada a Bergman, era una artista por derecho propio. Andersson a menudo interpretaba a personajes simples, pero "tomaba esos roles y los hacía mucho más grandes", ha añadido Holmberg.

Comenzó a trabajar en el mundo del espectáculo con 15 años; entre ellos, en varios anuncios publicitarios para la marca de jabón sueca "Bris". Tras dar sus primeros pasos artísticos con él, la sueca, que se formó como actriz en el Teatro Real de Estocolmo (el prestigioso Dramaten), se incorporó en 1962 y por un año al elenco del Teatro de Uppsala (Uppsala Stadsteatern), regresando al Real Teatro Dramático de Estocolmo al año siguiente.

Fue su papel protagonista en este último film el que le hizo ganar un Escarabajo de Oro, el galardón cinematográfico más reputado del cine sueco.

También se la vio, entre muchas otras películas, en "La carta del Kremlin" (1969, de John Huston), "La rival" (1974, de Sergio Gobbi), "Nunca te prometí un jardín de rosas" (1977, de Anthony Page), "El enemigo del pueblo" (1977, de George Schaefer), "Aeropuerto 1980: el Concorde" (1979, de David Lowell Rich) y "La fiesta de Babette" (1986, de Gabriel Axel).

Sus primer trabajo cinematográfico llegó en 1951 y continuó trabajando y protagonizando películas hasta 2009, cuando sufrió un derrame cerebral que le paralizó un lado de su cuerpo.

A finales de la década de 1980, Andersson centró su carrera en la televisión y en el teatro, donde volvió a colaborar varias veces con Bergman. Después, se alojó en la residencia de ancianos de Estocolmo.