Пятница, 19 Июля, 2019

La sonda japonesa Hayabusa2 logra aterrizar en el asteroide Ryugu

En esta imagen gráfica por computadora de archivo publicada por la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón se muestra la sonda Hayabusa2 sobre el asteroide Ryugu Sonda japonesa Hayabusa2 desciende a asteroide para tomar muestras
Ramiro Mantilla | 11 Июля, 2019, 21:58

Yuichi Tsuda, ingeniero jefe de la misión Hayabusa2 muestra la superficie del asteroide Ryugu en una imagen del 22 febrero, cuando la sonda aterrizó por primera vez (AFP PHOTO / JIJI PRESS) La sonda japonesa Hayabusa2 aterrizó el jueves en un asteroide lejano, dijo la agencia espacial del país, en una misión para recolectar muestras que podrían arrojar luz sobre la historia del sistema solar.

Después de cerca de 10 horas, cuando la sonda se encontraba a cinco mil metros sobre el asteroide, bajó su velocidad de descenso a 10 centímetros por segundo, tal como estaba previsto, destacó la cadena NHK.

La Hayabusa2 empezó a la 1:46 GMT su descenso desde una altitud de 20 kilómetros con el fin de tocar la superficie del Ryugu y se posará en un cráter artificial en el asteroide a aproximadamente la 1:05 GMT del jueves.

Aunque esta misión no tuvo exenta de dificultades, finalmente se logró realizar con éxito y luego de su aterrizaje la sonda volvió a despegar para volver a ubicarse en el sector donde actualmente se encuentra orbitando al asteroide. En ese entonces, Hayabusa2 había tenido un acercamiento fugaz con el asteroide con la intención de tomas pruebas a la altura de la superficie de Ryugu.

El objetivo era comprender mejor la formación del sistema solar sí como "la aparición de la vida en la tierra", según la Jaxa. En 2023, Osiris-Rex debe volver a la Tierra con muestras espaciales de Bennu. También dijo que el aterrizaje fue complicado, ya que el sitio elegido tiene tan solo unos siete metros de diámetro.

La aventura de Hayabusa2, de un costo de alrededor de 270 millones de dólares, comenzó el 3 de diciembre de 2014, cuando la sonda inició un periplo de 3.200 millones de kilómetros para llegar hasta Ryugu, a una distancia promedio de 340 millones de kilómetros de la Tierra, ya que es imposible ir en línea recta.

Los científicos creen que ese cuerpo celeste contiene, relativamente, grandes cantidades de materia orgánica y de agua desde hace unos 4.600 millones de años, cuando nació el sistema solar.