Jueves, 26 Noviembre, 2020

Condenan a muerte a un hombre a través de videollamada en Singapur

Pruebas del coronavirus a trabajadores en Sigapur Pruebas del coronavirus a trabajadores en Sigapur | EFE
Eleena Tovar | 22 May, 2020, 22:07

Peter Fernando, el abogado de Genasan, dijo que su cliente recibió la condena del juez como veredicto en una videollamada de Zoom y que se podrá considerar una apelación.

Zoom se popularizó en todo el mundo a causa de las cuarentenas decretadas para frenar la pandemia, pero según la ONG Human Rights Watch (HRW), esta tecnología es totalmente inapropiada para pronunciar tal sentencia.

Un tribunal de Singapur ha condenado a muerte a un ciudadano malasio acusado de tráfico de drogas al término de una vista que se desarrolló únicamente por videoconferencia y que ya ha recibido la condena de las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos.

El hombre de 37 años condenado a muerte fue declarado culpable de vender al menos 28,5 gramos de heroína en octubre de 2011, un delito punible con la pena capital, según la estricta legislación antidrogas que rige en Singapur.

Chiara Sangiorgio, asesora sobre pena capital de AI, señaló además que "tanto a través de Zoom como en persona, una condena a muerte es siempre cruel e inhumana".

Singapur tiene una política de tolerancia cero para las drogas ilegales y es uno de los países que contemplan la pena capital para delitos de narcotráfico. "En un momento en que la atención mundial se centra en salvar y proteger vidas en una pandemia, la búsqueda de la pena de muerte es aún más aborrecible", ha lamentado en un comunicado.

Una vista del edificio de la Corte Suprema en el distrito central de negocios de Singapur el 27 de mayo de 2016.

Singapur registró más de 29.000 contagios por COVID-19, pero solo constató 22 muertes.

La ciudad-estado logró, en una primera fase, detener la propagación del virus, pero actualmente se enfrenta a una segunda ola de la pandemia, que afecta principalmente a la vasta población de migrantes que trabajan en Singapur y que habitan principalmente en albergues dormitorios, que se han convertido el foco principal de la nueva ola de infecciones.